
tierra santa he pisado
suelo renovado, por tu agua de vida.
En señal de sumisión me he descalzado,
sintiendo cerrar mis llagas,
cicatrizar una a una mis heridas.
Cuan grande es tu bondad
que permite que lave mis pies en esa fuente
logrando con tu clemencia y amor
que postrada ante Ti, Señor
ruegue por mí y la humanidad doliente.
Calzaré sandalias nuevas,
después de esta Cuaresma, así engalanada
diré: "Aquí estoy, soy tu esclava,
haz de mí lo que quieras,
Tú eres mi Dios,
que todo santificas, que todo lo renuevas".
Ma. Etelvina Gimenez