
encontrarse en su caída
en Damasco, con Cristo
a quien perseguía
y seguirlo con pasión.
Quién como tú
en quien la revelación crecía
su vida entera a El
por siempre entregaría.
Fuiste el Apóstol por excelencia
escribiste las Cartas con unción
caminaste tras sus huellas
como testigo fidedigno de su palabra
predicaste con fe y elocuencia.
Quién como tú
le abrió las puertas al Redentor
lo amó totalmente, sin medida
fundó Comunidades, cruzó mares
libró batallas, le entregó su corazón
hasta incluso dar la vida.
Como nadie, lo amaste
poniéndote a su entero servicio
la Buena Noticia, que Cristo vive
al mundo llevaste.
Pablo te rogamos
que con coraje, heroismo, denuedo
podamos mostrar como tú
que existe un mundo nuevo!
Ma.Etelvina Gimenez